Es coleccionista de arte contemporáneo, heredero del grupo Carrefour y presidente de La Maison Rouge, una fundación que en los últimos 13 años se ha convertido en uno de los epicentros del arte contemporáneo en Paris. Ahora, Antoine de Galbert ha decidido cerrarla.

Por ALBERTO E. PARRA

La abrió en 2004, por sorpresa, en una vieja granja de tono rojizo cerca de La Bastilla. Y de ella tomó el nombre, La Maison Rouge. Enseguida, ese espacio de 2.000 metros cuadrados con forma de vivienda, renovado por el arquitecto Jean-Yves Clément y el artista Jean-Michel Alberola, se convirtió en uno de los epicentros parisinos del arte contemporáneo. Y ahora, por sorpresa, igual que abrió sus puertas, Antoine de Galbert, su fundador, uno de los mayores coleccionistas franceses de arte contemporáneo y presidente de esta fundación, tiene previsto cerrarlo en 2018.

Los últimos tiempos han sido duros para La Maison Rouge. Después de trece años en los que ha estado abierta a artistas y comisarios de arte independiente de todo el mundo, a menudo a través de grandes colecciones privadas internacionales y en cualquier campo artístico (pintura, fotografía, escultura…), el sueño llega a su fin. «La falta de un proyecto a largo plazo, la sensación de que no aguantaría más y la falta de estabilidad» son, según Antoine de Galbert, las causas por las que  ha decidido echar el cierre. «Cuando abrí La Maison Rouge enseguida me percaté de que un día sería necesario ponerle fin, y prefiero hacerlo cuando está en plena forma –destaca su presidente–. Sostenerla en las condiciones actuales requeriría un capital de 200 millones de dólares. Lo siento, no tengo tanto dinero. No soy François Pinault».

Galbert (Grenoble, 1955) es uno de los herederos del grupo Carrefour, pero también un apasionado del arte. Nada más acabar su estudios en Ciencias Políticas, abrió su primera galería de arte contemporáneo en su ciudad natal del sureste de Francia. Su objetivo era desafiar al arte y mostrar artistas emergentes poco conocidos y asilados, como el recientemente fallecido Tetsumi Kudo, Artur Walther o Hervé Di Rosa. Pero Grenoble es una ciudad demasiado periférica para al arte, así que a los 48 años Galbert decidió trasladar su propuesta a París.

Aunque el cierre ha pillado por sorpresa al mundo del arte, Galbert se ha cuidado mucho de que La Maison Rouge tenga un final a la altura de su fama. Por eso, de aquí a finales de 2018 están previstas cuatro últimas muestras: la extensa colección de cine del empresario Marin Karmitz, la colección juguetes de Debbie Neff y dos exposiciones sobre Hélène DelpratCeija Stojka.