Tras 52 conciertos en poco más de cinco meses, el 7 de octubre termina en Nueva Jersey The Formation World Tour, la gira que ha ratificado a Beyoncé como la cantante más poderosa dentro y fuera de los escenarios. 52 ‘sold out’ y dos millones de espectadores después, la texana se ha confirmado como la número uno del pop actual  y la primera gran diva del siglo XXI.

POR JUAN VILÁ

¡Adiós, Madonna! Ya es oficial: Beyoncé es la nueva reina del pop. Parecía claro, pero por si aún quedaba alguna duda, ahí tienen la última edición de los premios MTV, en la que la cantante se hizo con cinco galardones, elevando el total a 21 a lo largo de toda su carrera, uno más que su predecesora en el trono. O miren si no su entrada triunfal aquel día en la gala, de la mano de su hija Blue Ivy, de solo cuatro años, pero con un vestido de casi 10.000 euros. Aunque la pequeña, pobre, salió espantada ante los gritos y la excitación de los fotógrafos. «¡Fotos no!», cuentan que la niña le iba diciendo a su madre cuando ambas dejaron de forma apresurada el photocall.

Dentro esperaba papá Jay Z, rapero, productor, empresario y marido de la diva. Juntos forman la pareja más poderosa e influyente del mundo del espectáculo. Esa imagen familiar es una de las mayores diferencias respecto a Madonna, cuando la ambición rubia estaba en la cima y vivía enganchada a la provocación, el escándalo y los cambios constantes de imagen.Beyoncé, la gran diva del siglo XXI

Beyoncé no necesita nada de eso. Lo suyo no es el morbo, sino el empoderamiento –ese concepto tan de moda–, una sensualidad más que evidente y una fuerza arrolladora sobre el escenario o en los videoclips. Aunque, por supuesto, siempre hay sombras y nunca viene mal jugar con cierta ambigüedad: ¿es Lemonade, su último disco, la crónica de la crisis por la que podría haber pasado su matrimonio?, ¿le fue infiel Jay Z y ella lo cuenta en el disco? Los medios y los fans llevan meses especulando y existen mil teorías. Mientras, ella calla y se reivindica como icono del feminismo o se presenta en la ya mencionada gala, además de con su hija, con las madres de cuatro jóvenes negros asesinados por la policía de su país. Y arrasa con su gira, la misma que ahora acaba, en todas las ciudades por las que pasa. Como ocurrió el 3 de agosto en Barcelona, única parada que hizo en nuestro país. A la mañana siguiente, la crítica se esforzaba en buscar adjetivos para describir lo que habían visto: «pasmosa», «salvaje», «apoteósica», «la diva del milenio»… También las 46.000 personas que acudieron al Estadi Olímpic tardaron en asimilar esas dos horas llenas de música, fuegos artificiales, consignas, bailarinas y, por encima de todo, ella: Beyoncé, que en uno de los mil golpes de efecto del espectáculo hasta se permitía andar, literalmente, sobre las aguas.

La historia, sin embargo, empieza mucho antes, en 1990. Beyoncé tiene ocho años y se presenta a un casting. Buscan niñas para montar un grupo y ella es una de las elegidas. La banda se llamará Girl’s Tyme y no tendrá demasiado éxito, pero será el origen de algo mucho más importante: Destiny’s Child, todo un pelotazo que llegó a vender más de 60 millones de discos y convirtió a sus integrantes en estrellas adolescentes. Aunque solo Beyoncé estaba de verdad predestinada a lo más alto.

«Al hacerme famosa tuve miedo de no encontrar a nadie nunca más que me amara por ser quien era»

El artífice del éxito fue su propio padre, Matthew  Knowles, un astuto vendedor de Xerox que dejó su trabajó, les consiguió un contrato con una gran discográfica y transformó el fracaso de las Girl’s Tyme en el fenómeno de las Destiny´s Child. Lástima que su figura no sirviera para calmar los conflictos entre las componentes: las críticas por favorecer a Beyoncé frente a las demás se sucedieron, las tensiones fueron a más, la cantante rompió con su novio de toda la vida –el único que se le ha conocido antes de Jay Z– y acabó cayendo en una fuerte depresión. «Al hacerme famosa tuve miedo de no encontrar a nadie nunca más que me amara por ser quien era», contó ella años después.

Y por fin llegó el gran salto mortal: el lanzamiento de su carrera en solitario. Beyoncé lo hizo con uno de sus temas más famosos, Crazy in love, escrito por ella, Jay Z y otros dos artistas. El single fue directo al número uno y diez años después el muy prestigioso y muy alternativo New Musical Express lo calificaba como «la mejor canción pop del siglo». Un éxito al que han seguido muchos otros: Single ladies, Halo, Drunk in love… 

Beyoncé, la gran diva del siglo XXI 1

Su padre se mantuvo al frente de su carrera hasta que en 2011 fue despedido, según declararon, por motivos exclusivamente profesionales. «Solo nos separamos en lo que respecta a los negocios. Él será siempre mi padre y le quiero muchísimo», declaró la cantante, aunque surgieron todo tipo de rumores y acusaciones contra él por la gestión que había hecho de su patrimonio. Tensiones entre el exmánager y la diva que de vez en cuando resurgen.

Sea como sea, Beyoncé está hoy en su mejor momento y no tiene intención de parar. El 15 de octubre, solo una semana después de acabar The Formation World Tour, participará en un concierto benéfico con Nicki Minaj y Lauryn Hill, entre otros artistas, y ya se especula con su nuevo disco. Dicen que será un trabajo junto a Jay Z y que saldrá a finales de este año o principios del siguiente. Así que tomen nota por si se confirma la noticia, y prepárense, porque muy pronto la diva volverá a salir de gira.


Dinero y poder

Con 53  y 56 millones de dólares respectivamente ingresados el año pasado, Beyoncé y su marido Jay Z forman la pareja más poderosa (y rica) de la música actual. Puede que su futuro como pareja haga aguas, pero como empresarios van viento en popa.Beyoncé, la gran diva del siglo XXI 2


¿35 años?

¿Miente Beyoncé sobre su edad? ¿Tiene 37, como le adjudica su padre, Matthew Knowles, enfrentado con ella tras su despido como mánager –o incluso 41, como apuntan algunas fuentes– o los 35 que asegura tener y que cumplió en septiembre?Beyoncé, la gran diva del siglo XXI 3