POR VÍCTOR GODED

Unamuno fue uno de los escritores más influyentes del siglo XX. Pero poca gente sabe que el primer editor que publicó una obra suya fue Lázaro Galdiano. Este hombre fue el que hizo posible, a través de su editorial, que los españoles conocieran las principales corrientes del pensamiento centroeuropeo y a los literatos hispanos de la época. Galdiano fue un hombre de fortuna, un enamorado del arte y un bibliófilo empedernido. Un coleccionista con mayúsculas.

El Museo que lleva su nombre reúne más de 12.000 obras de autores como Goya, El Greco, Velázquez, Murillo, El Bosco o Rivera; más de 20.000 volúmenes, medallas, monedas, platería, joyas… Una amalgama de colecciones en el centro de Madrid. El mejor vínculo entre sus dos pasiones, la pintura y los libros, lo representa el cuadro que preside el Salón de Baile, el retrato de Gertrudis Gómez de Avellaneda con 43 años posando para Federico de Madrazo. «Es uno de los retratos románticos más bonitos del siglo XIX», explica Elena Hernando, directora gerente del Museo Lázaro Galdiano. «Cuenta la historia de esta escritora nacida en Cuba y residente en nuestro país. Tuvo una vida dramática, perdiendo a varios maridos y una hija. Fue muy conocida en los círculos sociales, dicen que era muy guapa. La llamaban La divina Tula».

Una de las claves del realismo y la pureza de la obra reside en que Madrazo conoce a la protagonista. «La pincelada transmite la intensidad de Gertrudis, una mujer con una personalidad fuerte. Y, a diferencia de otros retratos más formales, tiene una gran carga emocional». En ese sentido, Hernando destaca la sinceridad «de sus manos, las telas o su mirada».

Pese a sus intentos, Gertrudis Gómez de Avellaneda nunca logró su sueño como dramaturga y poetisa. entrar en Real Academia Española de la Lengua. Ella no lo consiguió, pero su retrato sí lo logró temporalmente cuando la RAE se lo pidió prestado al Museo Lázaro Galdiano para celebrar el 300 aniversario de su creación.

 

ELENA HERNANDO
MUSEO LÁZARO GALDIANO
OBRA: GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA / FEDERICO DE MADRAZO, 1857