Diseñada por Kris Van Assche, la colección de Dior Homme para Verano 2017 constituye una evolución explícita.

La idea de la firma es personificar la energía de la juventud a través del escenario industrial de un parque de atracciones utópico, donde el orden y el desorden están presentes a partes iguales, mientras flashbacks de la New Wave y un estilo deportivo se entrelazan con la sastrería atlética refinada.

«Esta temporada existe un sentimiento de conciencia colectiva en la colección, una combinación de recuerdos compartidos de la infancia», explicó Kris Van Assche. «Me interesa la síntesis de generaciones y subculturas a través de mi objetivo para contar una nueva historia».

Una silueta progresiva que le da un giro a las percepciones de la formalidad; adornos industriales que convergen con el savoir-faire innato de los talleres de Dior Homme mientras las costuras deportivas y el estampado serigráfico de algodón interrumpen cualquier tipo de expectativa en cuanto al traje de dos piezas, subvirtiendo el sentido clásico de rigor, brazos al desnudo y punto veraniego, mientras que los elaborados arneses restringen y cuelgan.

Reflexiones acerca de la historia de la prenda (materiales que se utilizan, llevan y destruyen), a través de tejidos artesanales: raya diplomática, pata de gallo y pinturas e ilustraciones florales ocultas de Toru Kamei que aparecen como insignias botánicas que se expresan a través de piezas híbridas, una multitud de elementos de uniforme y deportivos que crean un call-and-repeat de usos refinados y moderada rebelión.

VER GALERÍA