Antes de que en la historia de la indumentaria masculina apareciera el abrigo, el hombre se cubría con capas, que no son sino una derivación estética y algo más estilosa de las mantas que en tiempos pretéritos nos echábamos por encima para espantar el frío. Y así fue hasta el XX, cuando el abrigo acabó imponiéndose.

POR JOSÉ LUIS DÍEZ-GARDE

Pero la moda, que presume de ser cíclica, vuelve esta temporada la vista al armario del hombre y desempolva esta pieza con un aire más fresco y actual. Así aparecen piezas como las capas de aire tribal y deportivo que hemos visto en Valentino, algo que por otra parte no es ninguna novedad: basta recordar las primeras colecciones de Pierpaolo Piccioli y Maria Grazia Chiuri, donde hicieron de esta prenda un básico de la nueva historia de la firma. Esta temporada, ese aire deportivo lo continúa también Ana Locking, que ha fusionado la capa con la bomber en un ejercicio creativo que bien merece un reconocimiento (que parece que nunca le llega por parte de la pasarela madrileña).

Gucci le da un aire setentero bajo la particular visión de Alessando Michele mientras que en Burberry y Saint Laurent prefieren reinterpretarla en su versión más lujosa y elegante, con aires british el primero, de elegante corte y llamativos botones, y en un elegante rojo y negro (como para pisar la Opera Garnier) el segundo. Por su parte, Vivenne Westwood, en una colección donde roba muchas prendas del armario femenino en esa constante lucha que vive la moda por derrumbar las barreras de género, la presenta en su más sencilla versión… y con capucha. Eso sí, si hablamos de capas, que a nadie se le olvide algo: en el corazón de Madrid todavía sigue Capas Seseña, el gran defensor de esta prenda.